Si bien parece lógico decir que los dispositivos IEEE 802.11ac 80 MHz Wave 1 proporcionan un rendimiento a la par con los sistemas de cableado estructurado porque teóricamente pueden ofrecer un rendimiento máximo de 1.3 Gb/s, existen dos razones principales por las que esta declaración es inexacta. La primera es que, dado que la red inalámbrica es una red compartida, el ancho de banda máximo disponible en realidad se divide entre varios usuarios. Teniendo en cuenta que un Access Point 802.11ac (AP) puede atender de 30 a 60 clientes, es fácil ver que hay una gran probabilidad de que se ralentice la red debido a la falta de ancho de banda según las necesidades del usuario en cualquier momento. Esto contrasta significativamente con una red 1000BASE-T, donde cada usuario tiene el ancho de banda completo disponible de 1 Gb/s en todo momento. La segunda razón por la que esta afirmación es problemática es que el ancho de banda total se especifica de manera diferente para los sistemas cableados frente a los inalámbricos. Por ejemplo, dado que 1000BASE-T transmite en full dúplex (transmitiendo y recibiendo a través de los mismos pares del cable al mismo tiempo), es capaz de operar a una velocidad máxima de 1 Gb/s en dirección ascendente y 1 Gb/s en sentido descendente. Esto es diferente en las redes inalámbricas, que transmiten en half dúplex y cuyo ancho de banda especificado es la suma del ancho de banda de subida más el ancho de banda de bajada.

La principal deficiencia de una red de datos totalmente inalámbrica es la alta probabilidad de que la red se ralentice y se sature periódicamente debido a la cantidad de usuarios y las aplicaciones en uso. Un ejemplo son las conexiones Wi-Fi en un avión, donde el proveedor de Internet tiene que acelerar la velocidad y restringir las aplicaciones de streaming para poder proporcionar una conexión estable, aunque lenta, a todos los usuarios. Una mejor práctica es complementar una red de cableado estructurado tradicional con una red inalámbrica. Las ventajas de este enfoque incluyen una confiabilidad mejorada, acceso dedicado y desempeño mejorado para usuarios, ubicaciones específicas y flexibilidad para soportar futuros servicios de IP como los que requieren las aplicaciones de seguridad o edificios inteligentes.

Por lo tanto, la conclusión es que, a menos que un usuario esté conectado a un Acces Point 802.11ac Wave 2 dedicado (es decir, que no haya otros usuarios en la red inalámbrica) operando a más de 2 Gb/s, el usuario no experimentará diferencia en la velocidad de la red comparada con una red de cableado estructurado 1000BASE-T. Y, dado que las estadísticas del mercado muestran que las empresas finalmente están migrando a 10GBASE-T en el área de trabajo, es extremadamente improbable que las redes inalámbricas hagan que las redes cableadas se vuelvan obsoletas en el corto plazo.

Fuente: http://blog.siemon.com/standards/will-802-11ac-wireless-make-cabled-networks-obsolete 

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